{"id":21125,"date":"2025-06-05T20:28:35","date_gmt":"2025-06-06T02:28:35","guid":{"rendered":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/?p=21125"},"modified":"2025-06-05T20:28:35","modified_gmt":"2025-06-06T02:28:35","slug":"berlin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/2025\/06\/05\/berlin\/","title":{"rendered":"#Berl\u00edn"},"content":{"rendered":"\n<p>C\u00e9sar Garza<\/p>\n\n\n\n<p> jueves 05 de junio, 2025<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl arte no cambia nada, el arte te cambia a ti.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>David Lynch<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1s en la estaci\u00f3n de tren central de Berl\u00edn, Alemania, un edificio construido de vidrio y acero en una perfecta sincron\u00eda, una mole funcional de cinco niveles que gestiona 1800 trenes cada d\u00eda y que mueve a 350,000 personas en ese espacio de tiempo. Una eficiente maravilla de la ingenier\u00eda alemana, la estaci\u00f3n central es un n\u00facleo de conectividad; es como si fuera el coraz\u00f3n de la ciudad, con gente entrando y saliendo de ella en todo momento, como si cada llegada y salida fuera un latido bombeando las historias que nutren a este pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudias la ruta que te llevar\u00e1 a tu hospedaje; las se\u00f1ales son claras, aunque tu alem\u00e1n sea nulo. Te subes a tu tren y observas a las personas. Te llama la atenci\u00f3n la cantidad de personas asexuadas, andr\u00f3ginas, de vestir extravagante, que nadie, excepto t\u00fa, parece notar. Muchos j\u00f3venes, chicos en sus treintas; no hay ni\u00f1os ni tampoco viejos, excepto otra vez t\u00fa. Todas las personas miran su celular, abstra\u00eddas en la realidad que alg\u00fan productor de contenido les presenta; algunos otros miran un punto en el infinito de sus zapatos, igual, ausentes en im\u00e1genes pasadas o futuras. Lejos del ahora, nuestro momento, que debiera ser el m\u00e1s importante. Cuerpos presentes, conciencias ausentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Preparas la mochila para caminar, los pueblos se conocen caminando. Berl\u00edn es una ciudad que parece vivir en una dualidad est\u00e9tica, que pasa de los parques y edificios perfectos a las calles y muros grafitados, expresiones art\u00edsticas que cuentan una historia desde p\u00e1ginas y perspectivas no oficiales. El orden y el desorden, la dualidad coexiste como esa etapa negra de su historia, el este y el oeste.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasas del este al oeste y viceversa en repetidas ocasiones. Los sem\u00e1foros peatonales lo delatan: el Ampelm\u00e4nnchen del Este, con su simp\u00e1tico sombrerito, parece saludarme como un viejo amigo, mientras del otro lado el sem\u00e1foro carga un dise\u00f1o occidental, m\u00e1s gen\u00e9rico, m\u00e1s global.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminar por Berl\u00edn es caminar sobre cicatrices. Las calles no s\u00f3lo crujen con el peso de la historia, sino que gritan, r\u00eden, sangran y sue\u00f1an en murales. La ciudad es un museo al aire libre, donde el arte no espera tu permiso para interrumpirte: aparece en muros partidos, en t\u00faneles oscuros, en fachadas olvidadas. Berl\u00edn no cubre sus heridas, las colorea.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminas por Kreuzberg una ma\u00f1ana nublada y en cada esquina te sorprende una imagen que no se parece a la anterior: un rostro ind\u00edgena que me mira con tristeza, un astronauta flotando en una pared como si el muro fuera el espacio mismo, un hombre sin boca, dibujado en blanco y negro, como un testigo mudo de todo lo que las sociedades callan y, en su silencio, avalan.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed el arte callejero no es rebeld\u00eda vac\u00eda ni ornamento tur\u00edstico; es testimonio. Naci\u00f3 como susurro en los a\u00f1os 70, pero fue en los 80, cuando el Muro a\u00fan part\u00eda la ciudad, que floreci\u00f3 como protesta. El lado occidental del Muro, el lado que pod\u00eda ser visto sin morir, se convirti\u00f3 en lienzo para la ira, la esperanza, la iron\u00eda y el duelo. Cuando el Muro cay\u00f3 en el 89, el arte no ces\u00f3. Al contrario: se multiplic\u00f3. Como si la ciudad hubiera descubierto que no pod\u00eda vivir sin hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, se cuentan m\u00e1s de 10,000 obras de arte callejero en Berl\u00edn. La cifra es inexacta, porque cada d\u00eda nace algo nuevo, y cada noche puede morir una obra tapada por otra, o arrancada por un pol\u00edtico que no soporta ser caricatura. Las m\u00e1s famosas se encuentran en la East Side Gallery, el tramo de muro de 1.3 kil\u00f3metros que a\u00fan permanece en pie como galer\u00eda a cielo abierto. All\u00ed est\u00e1n los besos que incomodan, como el de Brezhnev y Honecker, los gritos que nadie quiere recordar, los colores que no encajan en ninguna bandera.<\/p>\n\n\n\n<p>Los temas son much\u00edsimos. Se identifica una necesidad social de expresi\u00f3n: hay memoria del holocausto, cr\u00edtica al capitalismo, amor queer, denuncias raciales, sue\u00f1os anarquistas, homenajes a Palestina, Ucrania, Kurdist\u00e1n. Tambi\u00e9n hay humor, ternura, psicodelia. Berl\u00edn no tiene una sola voz. Tiene miles, y todas pintan.<\/p>\n\n\n\n<p>En tu caminata encuentras, en muchos lugares, placas met\u00e1licas diminutas incrustadas en el piso, con nombres de personas. Representan el lugar donde fueron extra\u00eddas; te paras sobre cinco nombres, los lees, una familia. El peso de las placas lo sientes bajo tus pies, es un vector de fuerza que desaf\u00eda al de la gravedad y que te empuja reclamando tu atenci\u00f3n consciente, te pide que imagines lo que vivieron, que lo recuerdes como si te hubiera pasado a ti, y sobre todo, que no lo olvides.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus pasos te llevan al monumento del Holocausto. No hay puertas, no hay placas explicativas, no hay gu\u00eda. S\u00f3lo bloques de concreto, grises y mudos, 2,711 en total. Todos iguales, pero diferentes. Como tumbas sin nombre, o como pensamientos que se alzan sobre la horizontal, que se repiten, hasta que desorientan.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, los bloques son bajos, apenas te llegan a la rodilla. Pero conforme avanzas, el suelo se hunde y los monolitos te rodean. Uno a uno se alzan por encima de ti, hasta que solo ves concreto. Fr\u00edo. Sombra. Te conviertes en algo peque\u00f1o, que camina entre la geometr\u00eda propuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>La est\u00e9tica es brutal precisamente por su peso y sobriedad. No hay una imagen, no hay una cruz, no hay una estrella. Solo bloques, como pensamientos que se niegan a desaparecer. Este lugar susurra quedo. Pero sin duda lo escuchas.<\/p>\n\n\n\n<p>Camin\u00e9 entre ellos como quien camina dentro de un pensamiento oscuro. Un pensamiento que no te pertenece, pero del cual no puedes salir. Porque el Holocausto no es una tragedia de jud\u00edos, es una tragedia de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando sal\u00ed de entre los bloques, respir\u00e9. No s\u00e9 si con alivio o con verg\u00fcenza. Porque entre los pasillos de concreto sent\u00ed que, de alg\u00fan modo, todos llevamos dentro la capacidad de ser v\u00edctimas o verdugos. Y que recordarlo, caminarlo, nombrarlo\u2026 es quiz\u00e1 lo \u00fanico que puede impedir que vuelva a suceder.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de verg\u00fcenza no se borra con las mentiras de un discurso presidencial o con una campa\u00f1a medi\u00e1tica de \u201cDont Look Up\u201d. Los pueblos inteligentes la reconocen, hacen monumentos, cargan con ella como se carga una mochila vieja, ya rota, pero necesaria. La aceptan con todas sus consecuencias y trabajan para escribir otros cap\u00edtulos m\u00e1s luminosos de los cuales habr\u00e1n de enorgullecerse alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>63Rollos Rotos, Berl\u00edn, arte callejero, Street Art<br>C\u00e9sar Garza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00e9sar Garza jueves 05 de junio, 2025 \u201cEl arte no cambia nada, el arte te cambia a ti.\u201d David Lynch Est\u00e1s en la estaci\u00f3n de tren central de Berl\u00edn, Alemania, un edificio construido de vidrio y acero en una perfecta sincron\u00eda, una mole funcional de cinco niveles que gestiona 1800 trenes cada d\u00eda y que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":21126,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21125"}],"collection":[{"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21125"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21125\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21127,"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21125\/revisions\/21127"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21126"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/zonalimitrofe-cbnr.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}